Las mujeres, el turf y las oportunidades

Entrevistas 05 de octubre de 2019 Por
Compartimos con ustedes la nota que hicimos en homenaje a las mujeres del turf en el marco de la disputa del G.P. Selección. Podrán encontrarla en el programa oficial del Hipódromo de Palermo.
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Mujeres en el Turf

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GOOD CHANCE

Detrás de toda gran industria, hay grandes mujeres. Esa, sería la reconfiguración del conocido dicho popular para poner en contexto la importancia del trabajo de ellas en la actividad hípica nacional. Hay jocketas, peonas, galopadoras, veterinarias, administrativas, vendedoras de revistas, etc, etc. En realidad, las hay en casi todos los puestos de trabajo que emplea el turf, pero, sin dudas, ellas tienen algo especial.

El caballo, es un animal que por su condición de presa suele ser asustadizo, por esta razón siempre intenta mantenerse a salvo y nunca nos atacan.. Naturalmente, la mujer tiene una sensibilidad diferente a la de los hombres, es un instinto casi innato, que para nuestros caballos se transforma en esencial. La delicadeza para un tratamiento veterinario, una caricia al momento de entrar a las gateras o la paciencia para despertarlos cada mañana y acondicionarle su box, son algunos de los ejemplos donde ellas hacen la diferencia.

La señora de las revistas

Felisa (1)

La Villa Hípica del Hipódromo de Palermo es realmente una pequeña ciudad donde, en lugar de escucharse el sonido de las bocinas de los autos, la melodía constante suena a través de las herraduras de los caballos rebotando contra las baldosas de cemento. Entre los stud y los ejemplares que caminan, la figura de Felisa Isasi emerge de manera evidente. Revistas en mano, sus fieles compañeras desde hace 42 años, “la gallega”, como la conocen todos, circula buscando sus clientes para acércales ese producto tan necesario para todos.

“El turf me salvó la vida, le debo todo. Vinimos desde Tierra del Fuego con mi marido, que estaba enfermo, a intentar salvarlo. Lamentablemente él falleció y yo me quedé sola con mis tres hijos, ahí comencé a trabajar en la actividad. Todo lo que hice es gracias a este trabajo, hoy mis hijos son los tres profesionales: una es arquitecta, el otro es ingeniero agrónomo y el tercero es analista de sistemas”, nos cuenta Felisa con una sonrisa dibujada en su rostro.

El turf tuvo épocas muy populares, con tribunas llenas y el apoyo de una sociedad volcada en masa al caballo de carrera, Palermo supo brillar como lo que es, la Catedral del Turf: “Una tarde vendí mil revistas en un día, era increíble esa época. Yo viví cosas fantásticas acá, Irineo Leguisamo -uno de los jockeys más cotizados de la historia del turf sudamericano-, era mi amigo, él vivía en frente de donde yo vendía las revistas, lo hacía en la puerta, no me dejaban hacerlo adentro en esa época”.

Felisa Isasi es una de las mujeres del Turf Argentino y su historia es parte de todos. Ahora, con su familia constituida, disfruta de su trabajo y sus mañanas en Palermo: “Me siento muy cómoda en la Villa Hípica, vengo todos los días, almuerzo con los muchachos de los stud, soy amiga de los jockeys, es una gran familia esto. Me gusta lo que hago, tanto trabajo vale y valió la pena”.

 “Los caballos son como mis hijos”

Graciela (2)

Hace diecisiete años que Graciela Noemi Joannaz trabaja como peona en el Hipódromo de Palermo. Llegó, junto a su esposo, en el año 2002 tras sus inicios en el Hipódromo de Concepción del Uruguay. “No tengo hijos, pero a mis caballos los cuido como si lo fueran”, es la primera frase que usa para presentarse minutos después de entrar al último de los potrillos que volvía de trabajar en la pista principal del Argentino.

Los días de Noemi, conocida como “La Chela”, comienzan alrededor de las 4:30 de la mañana para poder atender a sus caballos con tiempo. Por eso, cada vez que uno de sus “hijos” llega al triunfo, ella lo vive de una manera especial: “Cuando un caballo nuestra gana, ni bien llega al stud, le doy un beso y le agradezco por habernos dado esa alegría. Para mí, es un premio al esfuerzo de todos los días”, y nos detalla feliz: “tengo tanta conexión con ellos que suelo presentir cuando van a ganar, por eso me alegro tanto”.

 Adrenalina, fustas y oportunidades

Florencia (1)

Florencia Gimenez nació en Godoy Cruz, Mendoza. Criada en una familia de Turf, “Flor” a los quince años ya vareaba a los caballos de la familia y a los dieciocho debutó como jocketa en Mendoza. Luego de un año, viajó a San Isidro para graduarse en la escuela de Jockeys y así, acumular hasta 35 hoy victorias.

“Los caballos me desconectan de todo, me hacen olvidar de los problemas. Yo creo que nosotras naturalmente los cuidamos, es nuestro don de protectoras, siento que tiene que ver con la maternidad y ellos lo sienten, saben que todo el tiempo estamos intentando que no les pase nada malo”, nos cuenta la joven aprendiz minutos después de terminar la mañana de vareos en la cancha principal del Hipódromo de Palermo.

Hace ocho meses que Florencia trabaja en el stud de Roberto Pellegatta, varea los ejemplares del consagrado entrenador los días lunes, miércoles, jueves y viernes: “Estoy muy agradecida por la oportunidad que me dieron acá en Palermo, ya que para nosotras es difícil. La realidad, es que cuando salimos de la escuela todos nos cuesta el doble, las oportunidades no son las mismas que las que tiene los varones aprendices y eso lo vemos. Por suerte, de a poco, nos estamos ganando un lugar dentro de la actividad”.

Con el Gran Premio Selección tan cerca, la jocketa de la familia Giménez sueña: “me encantaría ganarlo algún día, es una tarde especial para las mujeres, le daría un sabor especial que lo gane una mujer, para eso hay que seguir trabajando”.

Cuidarlos antes y después, el trabajo más especial

Mariana (2)

Los caballos de carrera tienen que estar 10 puntos desde muchos aspectos para poder competir, pero, principalmente, desde su salud. De eso, se encargan los veterinarios, y Mariana Bilbao es una de ellas. La joven profesional bonaerense trabaja en la Villa Hípica de Palermo, junto a su colega Andrés Smetana, realizando las endoscopias a los ejemplares luego de que entrenan o correr.

“El turf es una familia, con la gente de los stud tengo una relación muy especial más que nada con los peones ya que ellos son los que más conocen a los caballos. A veces, te llaman a las dos o tres de la mañana que hay un caballo que está mal y pasas toda la noche ahí, por eso hay que entablar relaciones personales más allá de lo profesional, y eso en esta actividad realmente se puede, hay mucha buena gente”.

Pero, además de los lazos con los otros profesionales del Turf, a Mariana el amor por los caballos se le percibe en cada segundo: “Me encariño con los caballos, ellos son todos diferentes, cada uno tiene sus mañas, sus cosas, son animales increíbles”.

“Una vez trate a un caballo de unos profesionales de Entre Ríos que tenía varios unos dolores y al poquito tiempo me llamaron para contarme que habían ganado con él su primera carrera en Palermo. Para mí fue una gratitud enorme el poder ayudar a gente que venía de lejos a correr”, nos contaba la Doctora Bilbao al recordar sus comienzos en el Turf, actividad que hoy la tiene como una de las referentes en su profesión.

Esta nota, la podrán encontrar en el Programa Oficial de la Reunión del Gran Premio Selección en el Hipódromo de Palermo este sábado 5 de octubre.

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