Imperador, el muleto, defendió la corona del Rey

San Isidro 04 de agosto de 2019 Por
El hijo de Treasure Beach se quedó con el Gran Premio Dos Mil Guineas, una de las pruebas centrales del sábado en el Hipódromo de San Isidro. Fue por hocico sobre Lauda Air.
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Si el equipo de RDI, en el brindis del año nuevo 2019, pidió tener una gran temporada, seguramente no fueron tan exigentes y las medidas de sus sueños no llegaban a la dimensión que alcanza hoy, pasando mitad de temporada, su actualidad.

Primero fue Ivar, su invicto y su aura de crack. Ahora, con el zaino exportado a Estados Unidos para defender a su cabaña allí, aparece Imperador para sostener su corona y darle una nueva estrella al Haras Rio Dois Irmaos. Parece un plan ideado perfectamente, y puede que en parte lo sea. Lo que sabemos, es que es el fruto de un trabajo estructurado, pensado y con objetivos alcanzados.

Llegaba de un tibio, pero aceptable, sexto lugar en el G.P. Gran Criterium (G1), luego de su estelar debut en el Clásico José Zubiaurre. Lo cierto, es que el zaino había quedado muy relegado en los análisis previos de la cátedra y también en el totalizador previo a la carrera. $33.25 fue el dividendo que terminó abonando, algo demasiado exagerado para sus chances reales si se analiza su corta campaña.

William Pereira estuvo estelar en la silla del entrenado por Diego Peña: lo llevó cuarto durante todo el primer tramo de la carrera viajando cerca de los punteros y esperando el ingreso a la recta final. Allí, abrió en un gran movimiento a su conducido hacia afuera de Don Palco, le encontró libertad, lo puso a correr de firme en los últimos 250mts de competencia y alcanzó en el mismo espejo a Lauda Air, que corrió como un león.

Fue hocico para el nieto materno de Danehill en el un tiempo de 1:37.33 para los 1600mts de césped seco.

Así, Imperador llegó a la victoria más importante de su campaña la cual solo cuenta con tres salidas a las pistas, dos éxitos Clásicos y uno de Grupo 1. Sin dudas que Ivar demostró ser un caballo distinto y capaz de ganar cualquier carrera, pero Imperador, desde su rol de muleto, comenzó a manifestarle a su equipo que puede sostener su corona. ¡Allá va!



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