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Imagen de Roma, Falero y un beso al cielo

San Isidro 14 de octubre de 2018 Por
El defensor del Santa Elena se quedó con el Gran Premio Jockey Club, prueba central de la gran jornada de sábado disputada en el Hipódromo de San Isidro. Fue por media cabeza sobre Global Big.
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Dicen que todos tenemos algo, o alguien, que nos cuida y nos va salvando a lo largo de la vida. Algunos creerán en el Ángel de la Guarda, otros lo llamarán destino, muchos le dirán suerte. Pero lo cierto, es que hay momentos en la vida de todos en que se necesita esa ayuda exterior, algún hecho imposible que se vuelva realidad, algún guiño para poder seguir. En la tarde de fiesta del sábado en San Isidro, le pasó a Imagen de Roma.

Pero, ¿por qué? El Roman Ruler tuvo todo para que su victoria sea una realidad: el trabajo de su equipo y los diez puntos, su imponente capacidad corredora, una de las mejores conducciones de la vida de Pablo Gustavo Falero y, como con todo eso no parecía suficiente, una mano desde el cielo que lo ayudó en los dos momentos más complicados de la carrera.

Viajaron por dentro, sin regalar un solo metro de competencia mientras Erdomoon lo hacía como puntero, Tremendo Tordo como escolta y Pierna de Reyes tercero. Ellos, los que unos mil metros después estarían festejando, viajaban en el cuarto lugar y resguardados por la baranda del jockey club. En el ingreso a la recta final, los escoltas perdían fuerza, pero la acción el puntero era realmente buena, tanto que en los 250 finales el de Las Raices había sacado tres largos cuerpos y que pierda, parecía realmente un milagro. Y sucedió: Pablo Falero hizo cambiar de mano al criado por el Haras Vacación, éste arrancó con la fuerza de los caballos buenos de verdad, y llegó al espejo con pescuezo a su favor, sobre el valiente puntero.

Pero no todo termina allí, y como a las grandes historias a ésta le falta un capítulo más: Fue Global Kid. Imponente y furioso, el hijo de Global Hunter desató una atropellada que parecía incontrolable. Parecía, hasta que apareció el tridente: Falero, Imagen de Roma y esa voluntad divina que pareció cuidarlos durante toda la carrera. Fue media cabeza, con el piloto uruguayo festejando emocionado y demostrando por qué es uno de los más grandes jinetes de nuestra historia.

Los números dirá que el hijo de la clásica In Mission abonó $5, y demoró 2:00.28 para recorrer las veinte cuadras de la carrera más longeva del Turf Argentino.

La victoria del zaino fue para un verdadero cuento:  matices, colores, héroes, vencedores y vendidos, empujones celestiales y paseos victoriosos en carruajes tirados por caballos. Hubo todo. Fue una fiesta que resonó hasta el cielo.

 

“Los ángeles nos llevan el destino a la puerta - y a cualquier otro sitio que sea necesario”. Jessi Lane Adams



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