El box de dos campeones y un nuevo pingo

Historias 08 de septiembre de 2018 Por
Al cruzar el portón principal del stud de Gustavo Romero, solo nos quedan unos pocos pasos para llegar: caminar hacia la derecha, recorrer el pasillo –aunque solo unos pocos metros-, y esperar a ver quién asoma la cabeza.
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Foto ilustrativa - Orpen en su box - Haras Carampangue

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GOOD CHANCE

Dos campeones y un pingo. Dos cuidadores y un legado. Ernesto Romero estuvo con Lingote, luego lo hicieron juntos con He Runs Away, y, ahora, Gustavo tomó aquella sagrada costumbre de ganar Grupos 1, con Tiger Feet.

Pero las coincidencias de estos tres caballos van más allá del vinculo sanguíneo de sus entrenadores. Tiene que ver con su casa, con el lugar más protegido por un sangre pura de carrera en training: algunos no dejan entrar a nadie -salvo a su peón-; otros miran con desconfianza desde allí; los más inquietos parece que quieren voltear la puerta y salir. La unión de estos tres pingos, aunque seguro ya lo adivinaron, es su box.

Recorrer el pasillo de la derecha, llegar a la segunda puerta y esperar a quien asoma la cabeza: en 2011 sería Lingote de Oro, con su imponente físico, sus tres G1 en el lomo, y sus títulos de Caballo del Año, Campeón Fondista y Caballo adulto, brillando dentro de esas cuatro pareces. En 2016 aparecería He Runs Away, el Campeón Tres Años que supo brillar en el Nacional y Jockey Club. Ahora, en 2018, asoma –literalmente- la figura de Tiger Feet, último ganador del San Martín y que ya sueña con el Pellegrini.

¿Qué tendrá ese cuadrado, geométricamente perfecto, con madera en el techo y viruta en su piso? ¿le dará un plus a cada caballo que lo habita? Las pruebas están a la vista. A nosotros, solo nos queda llegar al stud de la familia Romero, caminar unos pasos hacia la derecha, llegar a la segunda puerta, y esperar a quien se asoma.

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